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Así es la empresa familiar que comparte energía con sus vecinos

Quien tiene un buen vecino tiene un tesoro. Y ahora, con el auge de las comunidades solares, ya no solo compartiremos paredes con nuestros vecinos, sino que las azoteas serán el nuevo punto de encuentro, un lugar desde el que compartir energía 100% sostenible al tiempo que ahorramos en la factura de la luz. Un tejado y voluntad de cambio es todo lo que se necesita para estrechar lazos.


Luis Nuñez-Villaveiran

UE STUDIO PARA REPSOL Madrid

29 marzo 2021 – 09:09

Entre los molinos contra los que luchó Don Quijote en la famosa novela cervantina se crio José Luis Sánchez-Quintanar. Su familia lleva varias generaciones en la localidad manchega de Campo de Criptana y, desde que tiene uso de razón, siempre han sentido un gran respeto por el medioambiente. “Tengo 36 años y en mi familia siempre hemos promovido que los vecinos conozcan y cuiden el entorno… fuimos de los primeros en reciclar cuando nadie lo hacía”, explica José Luis.

Propietarios de una empresa de almacenamiento de materiales en Campo de Criptana desde hace 70 años, quisieron elevar su apuesta por la sostenibilidad y comenzaron a estudiar la posibilidad de instalar placas fotovoltaicas para autoconsumo. Pero encontraron una solución que iba incluso más allá. “Estuvimos mirando opciones y en Repsol nos explicaron que podíamos poner placas solares en nuestro tejado y ser, además, quienes abasteciésemos a nuestros vecinos de alrededor”. Así se convirtió la familia Sánchez-Quintanar en el germen de la primera comunidad solar de la localidad manchega.

Tenía sentido que Campo de Criptana fuera uno de los lugares que apostara por estas instalaciones de autoconsumo energético compartido. La población, y concretamente el entorno de los Sánchez- Quintanar, lleva tiempo liderando iniciativas de protección medioambiental en la zona. “Tenemos un grupo que hace rutas en bici para padres y niños en las que enseñamos el impacto de la mano del hombre en nuestro entorno con el objetivo de que la gente se conciencie”, señala el empresario.

Así que a ningún vecino le extrañó que la familia de José Luis se involucrara en una nueva ‘cruzada’ medioambiental. Durante la instalación, muchos de ellos se interesaron por la iniciativa, que tenía como punto de origen su empresa, pero que podía llegar a la casa de cualquiera de ellos. “Preguntaban por curiosidad primero y luego, por interés”. Esto de la energía compartida sonaba muy novedoso, pero “caló” entre los vecinos. “Dentro de mi círculo ha caído muy bien. “Aquí siempre se han hecho muchas iniciativas sostenibles”, cuenta el propietario del tejado de esta comunidad solar.

Jose Luis y Luisa María, nueva generación de la empresa Sánchez Quintanar

¿Qué son las comunidades solares?

Los propietarios de tejados —particulares, empresas o entidades públicas— donde sea posible realizar una instalación fotovoltaica generan energía 100% renovable de la que se puede beneficiar cualquier usuario en un radio de 500 metros. La distancia es la que marca el Real Decreto 244/2019 que es el que permite, por primera vez en España, el uso compartido de la energía desde una instalación fotovoltaica.

Los actores involucrados en el consumo compartido son los propietarios de los tejados, por un lado, y por otro, los usuarios de esa instalación, cuyo número dependerá de la energía que genere esa comunidad solar y el acuerdo de reparto que se realice entre ellos. En España, el 66% de la población, según Eurostat, vive en bloques de viviendas, por lo que esta es una solución idónea, ya que la mayoría no dispone de espacio propio para realizar la instalación de forma individual y convertirse en autoconsumidores de energía solar.

“El ahorro energético es bienvenido en los tiempos que corren tanto por cuidado del medioambiente como por economía”Jose Luis Sánchez-Quintanar

Ahorro

“Si esta alternativa solo favoreciera al medioambiente, pero fuera muy cara, no habríamos optado por ella”, explica Sánchez Quintanar. Y es que los tres principales motivos que le convencieron para montar su comunidad solar fueron el cuidado del planeta, poder compartir con sus vecinos la energía generada en su empresa y el ahorro. “En una empresa pequeña como la nuestra en los tiempos que vivimos… todo lo que sea ahorrar es bienvenido”, reconoce.

En octubre de 2018 el Gobierno eliminó el pago de los peajes y cargos de la luz por la energía renovable autoconsumida. Además, el ahorro en la factura de la luz, así como las diversas ayudas autonómicas y el crecimiento del compromiso sostenible de la sociedad, hacen que el autoconsumo, tanto individual como compartido, sea una tendencia al alza.

El montaje de este tipo de instalaciones, en ocasiones, supone una barrera para los potenciales clientes que quieren apostar por el autoconsumo, pero en las comunidades solares esto no supone un inconveniente. Repsol Solmatch realiza gratuitamente el montaje de las placas y se ocupan de su mantenimiento. “Sólo tuvimos que decir que sí”, apunta Sánchez Quintanar, que optó por esta solución, que ya cuenta con 95 comunidades solares repartidas por toda España, y ofrece la posibilidad de consumir energía solar a más de 8.300 hogares.

5 grandes beneficios de las comunidades solares

20.000 Kg menos de CO2 al año

Uno de los principios del consumo compartido es la protección del medioambiente. Su origen renovable permite reducir emisiones de CO2. “La sostenibilidad es una demanda social y es esencial que las empresas energéticas lideren el cambio”, apunta Julieta Maresca, gerente de Generación Distribuida y responsable de Repsol Solmatch. Se estima que cada comunidad solar de las que la energética ha puesto en marcha contribuirá a reducir más de 20.000 kg de CO2 de media al año.

Cada comunidad solar de Repsol Solmatch contribuirá a reducir más de 20.000 kg de CO2 de media al año

En aras de contribuir a la sostenibilidad se debe apelar también a la eficiencia del sistema. Las instalaciones de uso compartido prácticamente no comportan pérdidas por el transporte de la energía. La distancia desde los puntos de producción a los de consumo, propia de la generación concentrada, sí sufre esas pérdidas durante el traslado. Además, se optimiza el uso de los recursos reduciendo el número de instalaciones individuales y, por lo tanto, el consumo de materias primas.

“Lo mejor de la comunidad solar es que no solo nos beneficiábamos nosotros, sino que podíamos repartir la energía con nuestros vecinos”, comenta Sánchez Quintanar. “Es una forma de ayudarnos unos a otros con una energía limpia, renovable” añade. Porque en eso consisten muchas de las nuevas iniciativas de consumo compartido, en ayudarse unos a otros y, sobre todo, ayudar al planeta. “Es un modelo energético eficiente y sostenible, que promueve economías colaborativas de carácter local. Cada vez atrae a más personas porque las hace protagonistas en su forma de consumir energía. Y es que no hay duda de que compartir une”, concluye Maresca.

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